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“La temperatura era de unos 46 grados Celsius. Me despidieron por darle un respiro a mi equipo.”

Un primer plano de una mujer que mira ligeramente hacia arriba con una expresión serena.

Elizabeth es una campesina de 56 años de Arizona. Las temperaturas de verano en la región son extremas, superando a menudo los 38 °C. Como muchas otras campesinas, Elizabeth trabajó en el campo estando embarazada para poder seguir manteniendo a su familia. Mientras trabajaba como capataz, fue despedida tras dar a su cuadrilla un descanso para refrescarse del insoportable calor. Esta es la desafortunada realidad a la que se enfrentan muchos campesinos: sus empleadores se preocupan más por los beneficios que por garantizar la seguridad en el lugar de trabajo.

  • Voces Campesinas
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"Todo esto me sucedió en un día cualquiera, uno de los días más calurosos de julio, cuando la temperatura se disparó. Al mediodía, para ser exactos, alcanzó los 41 grados Celsius (106 grados Fahrenheit)."

Berta Arreola, Kern County, CA
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Los campesinos se esfuerzan al máximo para que tengamos comida en nuestras mesas y para alimentar a las comunidades de todo el país. Merecen salarios justos que les permitan mantener a sus familias y construir un futuro mejor.

Maria, Michigan
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"La ciudadanía me brinda tranquilidad y me permite contribuir plenamente al país que ahora considero mi hogar."

Brianda Benítez, Riverside County, CA