“Es un camino agotador, pero no se rindan. Sigan persiguiendo sus sueños.”
Javier Sanchez, Oxnard, CA
Javier Sánchez es un hombre ambicioso y decidido que se esfuerza por superarse; no solo busca mejores oportunidades, sino que también toma medidas para asegurar que se materialicen, incluyendo el proceso para obtener la ciudadanía.
Como inmigrante en Estados Unidos, Javier comenzó a trabajar en el campo en 1983. Durante 12 años, trabajó arduamente en las labores agrícolas para mantener a su familia.
Un día, se dio cuenta de que no podía pasar los años trabajando en el campo y realizando tareas tan agotadoras.
“Empecé a pensar que necesitaba cambiar mi vida cuando sentí que los años empezaban a pesarme”, comentó. “Me dije a mí mismo: ‘Mi vida tiene que cambiar; no puedo seguir trabajando en el campo hasta el día en que ya no pueda hacerlo’. Por eso decidí volver a estudiar”.
El 2 de enero de 1996, Javier se inscribió en una escuela de formación técnica para convertirse en electricista. Asistió a clases nocturnas y se capacitó durante seis meses. Fue entonces cuando empezó a preguntarse cómo podría obtener la ciudadanía.
“Hablé con la coordinadora de ciudadanía de la escuela; ella me dijo que aún me quedaba un año de formación, pero que, tras obtener la certificación, podría tomar clases de inglés”, relató. “Al terminar mi capacitación, estaba por cumplir cinco años con mi tarjeta de residencia permanente, así que comencé a tomar clases de inglés y, finalmente, solicité la ciudadanía”.
Tras obtener la ciudadanía, Javier continuó su formación académica: obtuvo su certificado de equivalencia de educación secundaria (GED) y tomó clases para ampliar sus conocimientos y sus oportunidades.
Hoy en día, Javier sigue tomando clases universitarias para enriquecer su mente y colabora como voluntario en la Fundación UFW ayudando a otras personas a acceder a las mismas oportunidades que él ha aprovechado a lo largo de su vida.
“Es un camino agotador, pero no se rindan”, dijo, animando a quienes buscan obtener la ciudadanía. “Sigan persiguiendo sus sueños. He pasado incontables horas agotadoras en el campo y en la escuela; gracias a Dios, sigo adelante, aprendiendo y estudiando. Estoy jubilado a los 64 años y actualmente curso una carrera en Historia y español. Recuerden: sin importar en qué etapa de la vida se encuentren, ¡sí se puede!”.
Para Javier, obtener la ciudadanía significó tener la libertad de buscar nuevas oportunidades. La Fundación UFW ayuda a otros campesinos a dar ese siguiente paso, siempre que cumplan con los requisitos.
Ofrecemos evaluaciones legales para ayudar a los trabajadores agrícolas e inmigrantes de zonas rurales a determinar si califican para obtener algún beneficio migratorio. Nuestro equipo también brinda asistencia con solicitudes de naturalización, renovaciones de DACA, peticiones familiares y defensa contra la deportación.
Obtenga más información sobre nuestros servicios legales de inmigración a bajo costo en California aquí.
Más Historias
"Todo esto me sucedió en un día cualquiera, uno de los días más calurosos de julio, cuando la temperatura se disparó. Al mediodía, para ser exactos, alcanzó los 41 grados Celsius (106 grados Fahrenheit)."
Los campesinos se esfuerzan al máximo para que tengamos comida en nuestras mesas y para alimentar a las comunidades de todo el país. Merecen salarios justos que les permitan mantener a sus familias y construir un futuro mejor.
"La ciudadanía me brinda tranquilidad y me permite contribuir plenamente al país que ahora considero mi hogar."
Únase a nosotros
Manténgase al día con nuestros programas y manténgase informado sobre las novedades en políticas migratorias, derechos laborales y más con nuestro boletín semanal.