La historia de Vicky refleja la realidad de muchas campesinas, quienes cumplen largas jornadas en trabajos físicamente exigentes mientras hacen malabares para conciliar la vida familiar con otras responsabilidades.
Vicky, Georgia
Vicky ha trabajado en el campo durante más de 20 años, cosechando pimientos, pepinos, arándanos y repollos pequeños, además de empacar paja de pino en el sur de Georgia. En su hogar, es una esposa devota y madre de ocho hijos que la adoran.
Dentro de su comunidad, Vicky es una persona en la que la gente confía y con la que puede contar para recibir ayuda. Después de que un vecino sufriera un incendio en su casa, Vicky se puso en contacto para preguntar si se encontraban bien; luego, fue un paso más allá al conectarlos con el apoyo y los recursos necesarios.
Recientemente, la pareja de Vicky sufrió una emergencia médica que lo dejó sin poder trabajar durante dos semanas. Durante ese tiempo, Vicky dio un paso al frente y no solo se hizo cargo de toda la familia, sino que también siguió acudiendo a su trabajo, decidida a proveer para los suyos y asegurarse de que a nadie le faltara nada.
La historia de Vicky refleja la realidad de muchas campesinas, quienes cumplen largas jornadas en trabajos físicamente exigentes mientras hacen malabares para conciliar la vida familiar con otras responsabilidades. A pesar de las adversidades que ha enfrentado, Vicky continúa entregándose tanto a su familia como a su comunidad, ofreciendo fortaleza, cuidados y estabilidad a quienes dependen de ella.
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Los campesinos se esfuerzan al máximo para que tengamos comida en nuestras mesas y para alimentar a las comunidades de todo el país. Merecen salarios justos que les permitan mantener a sus familias y construir un futuro mejor.
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