“En el trabajo, vi a un joven que se desmayó unas tres veces por el calor y la ambulancia llegó en 45 minutos. Ya había perdido la vida…”
Lorenzo Sarabia, Georgia
Lorenzo es un campesino de 43 años de Georgia y padre de dos hijas. Lorenzo trabaja en turnos de doce horas todos los días excepto los sábados, el único día libre que tiene para pasar con su familia. Mientras recogía tomates en temperaturas de 112 grados, Lorenzo fue testigo de cómo sus compañeros perdían la vida a causa del calor extremo. A los trabajadores como Lorenzo les resulta difícil denunciar los abusos al departamento de trabajo debido a la necesidad de conservar su empleo. Lorenzo espera que, al compartir su historia, se trate mejor a los campesinos, se respete su trabajo y se les pague mejor por soportar condiciones climáticas extremas mientras alimentan a la nación.
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"Sé lo que se siente tener dolor de espalda antes del mediodía, tener las manos agrietadas y secas, y llegar a casa agotada pero aún preocupada por si habrá suficiente comida para tus hijos al día siguiente. Esa experiencia me enseñó algo: si no nos cuidamos los unos a los otros, nadie más lo hará".
"Es un camino agotador, pero no se rindan. Sigan persiguiendo sus sueños."
"Todo esto me sucedió en un día cualquiera, uno de los días más calurosos de julio, cuando la temperatura se disparó. Al mediodía, para ser exactos, alcanzó los 41 grados Celsius (106 grados Fahrenheit)."
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