Con un espíritu navideño la comunidad inmigrante en LA se unió a la celebración del Día Internacional del Migrante con la intención de olvidar por un momento la presión en la que vive. Ciro Cesar/La Opinion
  
  
Por Mayra Azanza
  
El 2011 ha sido un año de grandes dificultades para la comunidad inmigrante y aun cuando la cifra de deportaciones estableció nuevo récord con 396,906, quedando miles de familias separadas, la comunidad en Los Ángeles buscó ayer un motivo para celebrar el Día Internacionl del Migrante.
  

"El objetivo es que la gente se olvide de sus problemas", aseguró Jorge Mario Cabrera, director de CHIRLA, quien informó que para el evento recibieron el donativo de 500 juguetes de parte de Weingart Foundation.

Según Cabrera, las familias inmigrantes están pasando por un momento difícil, con el nivel más alto de desempleo, aunado a la inestabilidad e incertidumbre generada por las deportaciones masivas.

Muchos de los asistentes al evento fueron individuos sin sus familias, ya sea porque las han dejado en sus países de origen o porque las leyes migratorias han provocado la separación entre seres queridos.

"Cuando los derechos de los inmigrantes son violados, éstos son incapaces de contribuir ya sea económica o socialmente a sus países de origen ni de residencia", declaró ayer a la prensa Ban Ki-moon, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas en conmemoración del día internacional del inmigrante. "La migración puede ser una fuerza para los indivudos, los países de origen, tránsito y destino", continuó Ki-moon.

Juana Salgado recordó los motivos que la sacaron de México. Su esposo, padre de sus cuatro hijos, la golpeaba. Cuando acudía a reportarlo a la policía, las autoridades le pedían ver golpes frescos "yo no me iba a esperar más, me fui", declaró Salgado.

Pero no se esperaba que el miedo de vivir en un hogar violento, se iba a traducir en el miedo a ser deportada, a regresar a una vida de sufrimiento. Salgado es empleada de limpieza y recordó cuando la policía ejecutó una redada en su lugar de trabajo y fue apresada. Irónicamente, su familia en México tuvo que enviarle $2,000 para pagar la fianza.

Por su parte, Blanca Pérez, vende paletas cuando puede. Sale a la calle con temor de que la policía la vuelva a detener. "Mi mayor delito ha sido vender paletas afuera de una escuela, para mantenerme y mantener a mis hijos", dijo Pérez. En un buen día de trabajo, Pérez reúne 40 dólares.

Ese dinero no le alcanza para mantener a su hijo de dos años que vive con ella, no se diga para pagar renta o enviar dinero a México para la manutención de sus dos hijos mayores.

A pesar de todo, Salgado y Pérez aseguran que vivir en Estados Unidos vale la pena. "Acá uno le echa ganas, trabaja y sale adelante. Allá [en México] es muy difícil", compartió Salgado mientras disfrutaba de la reunión de ayer.

El deseo casi unánime en el recinto fue vivir realmente esa promesa de libertad que Estados Unidos les representó al momento de arriesgar sus vidas al cruzar la frontera, de salir adelante no obstante el miedo y las dificultades. Trabajar, sin miedo y sin culpas.

Tony Bernabé, organizador de CHIRLA resumió los logros de esta organización durante el 2011 citando la aprobación del Dream Act en California, la constante búsqueda del voto hispano, el veto a la moción de decomiso de autos en retenes y el impedimento a la ley SB1070 entrara a California.

Nos falta mucho, el 2012 seguiremos luchando para acercarnos más al gobernador Jerry Brown, además de buscar que no se pidan papeles migratorios para matricular a los hijos en las escuelas y acabar con el preograma de Comunidades Seguras", concluyó Bernabé.

La Coalicion para los Derechos Humanos de los Inmigrante en Los Ángeles (CHIRLA) conmemoró el evento en un ambiente de fiesta, en el recinto del Sindicato de Trabajadores de Servicios SEIU, a donde acudieron unas 300 personas a quienes se les ofreció de comer, diversión y regalos.

"El objetivo es que la gente se olvide de sus problemas", aseguró Jorge Mario Cabrera, director de CHIRLA, quien informó que para el evento recibieron el donativo de 500 juguetes de parte de Weingart Foundation.

Según Cabrera, las familias inmigrantes están pasando por un momento difícil, con el nivel más alto de desempleo, aunado a la inestabilidad e incertidumbre generada por las deportaciones masivas.

Muchos de los asistentes al evento fueron individuos sin sus familias, ya sea porque las han dejado en sus países de origen o porque las leyes migratorias han provocado la separación entre seres queridos.

"Cuando los derechos de los inmigrantes son violados, éstos son incapaces de contribuir ya sea económica o socialmente a sus países de origen ni de residencia", declaró ayer a la prensa Ban Ki-moon, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas en conmemoración del día internacional del inmigrante. "La migración puede ser una fuerza para los indivudos, los países de origen, tránsito y destino", continuó Ki-moon.

Juana Salgado recordó los motivos que la sacaron de México. Su esposo, padre de sus cuatro hijos, la golpeaba. Cuando acudía a reportarlo a la policía, las autoridades le pedían ver golpes frescos "yo no me iba a esperar más, me fui", declaró Salgado.

Pero no se esperaba que el miedo de vivir en un hogar violento, se iba a traducir en el miedo a ser deportada, a regresar a una vida de sufrimiento. Salgado es empleada de limpieza y recordó cuando la policía ejecutó una redada en su lugar de trabajo y fue apresada. Irónicamente, su familia en México tuvo que enviarle $2,000 para pagar la fianza.

Por su parte, Blanca Pérez, vende paletas cuando puede. Sale a la calle con temor de que la policía la vuelva a detener. "Mi mayor delito ha sido vender paletas afuera de una escuela, para mantenerme y mantener a mis hijos", dijo Pérez. En un buen día de trabajo, Pérez reúne 40 dólares.

Ese dinero no le alcanza para mantener a su hijo de dos años que vive con ella, no se diga para pagar renta o enviar dinero a México para la manutención de sus dos hijos mayores.

A pesar de todo, Salgado y Pérez aseguran que vivir en Estados Unidos vale la pena. "Acá uno le echa ganas, trabaja y sale adelante. Allá [en México] es muy difícil", compartió Salgado mientras disfrutaba de la reunión de ayer.

El deseo casi unánime en el recinto fue vivir realmente esa promesa de libertad que Estados Unidos les representó al momento de arriesgar sus vidas al cruzar la frontera, de salir adelante no obstante el miedo y las dificultades. Trabajar, sin miedo y sin culpas.

Tony Bernabé, organizador de CHIRLA resumió los logros de esta organización durante el 2011 citando la aprobación del Dream Act en California, la constante búsqueda del voto hispano, el veto a la moción de decomiso de autos en retenes y el impedimento a la ley SB1070 entrara a California.

Nos falta mucho, el 2012 seguiremos luchando para acercarnos más al gobernador Jerry Brown, además de buscar que no se pidan papeles migratorios para matricular a los hijos en las escuelas y acabar con el preograma de Comunidades Seguras", concluyó Bernabé.